
El pecho de la mujer cambia constantemente debido al ciclo menstrual, embarazo y lactancia. Pese a que el 75% de los nódulos de las mamas son benignos, el 25% restante pueden poner en peligro la vida de la paciente. Por ello el autoexamen es de importancia fundamental, ya que el cáncer de mama es curable si es detectado a tiempo.
El diagnóstico precoz no sólo permite la curación de la paciente, sino también la posibilidad de realizar tratamientos no mutilantes, sino conservadores en el sentido de conservar la mama.
El autoexamen permite el diagnóstico precoz de:
Masas tumorales de cualquier tipo
Alteraciones de la piel o el pezón.
También posibilita delimitar la existencia de:
Zonas ocupadas por nódulos.
Cambios de consistencia en determinada zona.
Cómo realizar un efectivo autoexamen de mamas
Las mujeres deben examinar sus mamas cada mes.
Mujeres fértiles (aún no llegaron a la menopausia): se sugiere 7 a 10 días después del período, ya que las mamas están menos tensas e hinchadas.
Mujeres postmenopáusicas: Elegir un día determinado al mes.
Mujeres histerectomizadas: (con extracción del útero) y características especiales, guiarse por los síntomas dependientes de la ovulación.
Ubicación de nódulos cancerosos en los senos
Toda mujer debe imaginar que cada seno se encuentra dividido en cuatro partes:
El 41% de los nódulos cancerosos están en el cuadrante superior externo (dirección del hombro).
El 34% en la porción central (pezón).
El 14% en el superior interno (dirección del cuello).
El 5% en el cuadrante inferior interno (dirección del ombligo).
El 6% en el inferior externo (dirección del codo).
Se debe acudir al médico:
Si hay tumores unilaterales nuevos e inusuales en el tejido mamario o si hay cambios en los mismos.
Si no conoce la técnica apropiada para realizar un autoexamen de mamas.
Si es una mujer de 40 años de edad o mayor y no se ha realizado una mamografía.
El autoexamen paso a paso
1 Frente a un espejo deja caer los brazos a lo largo del cuerpo. Evalúa la apariencia de tus senos: Observa que no hayan cambiado de tamaño, que no existan zonas con cambios de color, que los pezones no estén invertidos o retraídos hacia su interior y que no aparezcan zonas elevadas (nodulaciones).
2 Haz la misma observación colocando tus manos sobre las caderas. Realiza movimientos de hombros, de vaivén hacia delante y atrás y mira cómo se comportan tus senos.
3 Repite la observación después de colocar tus manos en la nuca y luego con los brazos dirigidos hacia arriba.
4 Imagina que tu seno está dividido como un reloj, coloca tu mano (con los dedos juntos) a las 12 (el punto más arriba de éste) y comienza a palparlo haciendo presión con la punta de tus dedos, en sentido circular, buscando detectar la presencia de nódulos. Haz esta operación con la mano derecha para explorar el seno izquierdo y viceversa, teniendo presente que la mano libre debes colocarla detrás de tu cuello.
5 Repite lo mismo en el punto imaginario de las 11, las 10, las 9, etc.
6 Ve ahora al pezón, examínalo y descarta la presencia de nódulos y cambios en la apariencia. Presiónalo (como si exprimieras) con los dedos y observa que no exista salida de secreción.
7 Examina tus axilas y descarta la presencia de nódulos.
8 Debes repetir este examen estando acostada y con una almohada bajo tu hombro derecho para explorar el seno derecho, y bajo el izquierdo al evaluar tu seno izquierdo.
9 Si notas muchos nódulos fibróticos normales (fibrosis quística de mama), debes contarlos y observar su tamaño, para que en cada ocasión puedas realizar un control del número y tamaño de los mismos, debiendo observar los posibles cambios.
Publicado el 01-05-2013 « Volver